Sopa holandesa de guisantes
Una sopa espesa y sustanciosa de guisantes partidos, salchicha ahumada y bacon, que tradicionalmente se cocina hasta alcanzar una consistencia en la que la cuchara se sostiene en pie, y cuyo sabor mejora aún más al día siguiente.
Ingredientes
- guisantes verdes secos400 g
- salchicha ahumada300 g
- beicon ahumado150 g
- cebolla1 ud
- zanahoria2 ud
- apio2 tallos
- puerro1 ud
- patata300 g
- sal1 al gusto
- pimienta negra1 al gusto
- agua2300 ml
Instrucciones
Enjuague los guisantes bajo agua fría corriente hasta que el agua salga clara. Corte el bacon en dados de aproximadamente 1 cm, la salchicha ahumada en rodajas de 1 cm de grosor, la cebolla en dados pequeños, la zanahoria en dados, el apio en rodajas finas, y el puerro córtelo a lo largo, lávelo bien entre las capas para eliminar la arena y córtelo en medias lunas.
En una olla de fondo grueso a fuego medio, sofría el bacon 3 minutos hasta que suelte la grasa, añada la cebolla, la zanahoria, el apio y el puerro, y sofría, removiendo, 5 minutos hasta que las verduras estén blandas.
Añada los guisantes enjuagados, vierta 2,3 l de agua fría y lleve a ebullición a fuego fuerte. Retire bien la espuma con una espumadera, reduzca el fuego al mínimo, tape y cocine 1 hora y 40 minutos, removiendo regularmente con una cuchara de madera para que los guisantes no se peguen al fondo de la olla.
Añada la patata cortada en dados y las rodajas de salchicha ahumada, cocine otros 25 minutos a fuego lento sin tapar, hasta que la patata esté tierna y los guisantes se hayan deshecho por completo.
Con una cuchara de madera, aplaste parte de los guisantes y las verduras directamente en la olla (o pase la batidora de mano unos segundos) para que la sopa espese hasta obtener una consistencia cremosa, dejando algunos trozos para dar textura: la sopa lista debe quedar tan espesa que la cuchara se sostenga en pie dentro de ella.
Sazone con sal y pimienta negra al gusto, retire del fuego y deje reposar la sopa tapada 10 minutos para que se integren los sabores.
Sirva caliente en platos hondos, decorando por encima con rodajas de salchicha ahumada; según la tradición, esta sopa queda aún más sabrosa si se recalienta al día siguiente.
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