
Gelatina de bayas
Una gelatina espesa de bayas —fresa, frambuesa y cereza— es un postre refrescante y gelatinoso que cuaja hasta alcanzar una textura suave gracias a la fécula de patata y a varias horas de enfriamiento en el refrigerador.
Ingredientes
- fresa150 g
- frambuesa100 g
- cereza150 g
- agua1000 ml
- azúcar80 g
- almidón de patata3 cda
Instrucciones
Limpia y lava con cuidado las fresas y las frambuesas, y lava las cerezas y quítales el hueso. Pon las bayas en una cacerola, cúbrelas con 850 ml de agua y, a fuego medio, lleva a ebullición; cocina 8-10 min hasta que las bayas se ablanden.
Cuela el caldo a través de un colador hacia otra cacerola limpia, y con una cuchara de madera presiona las bayas cocidas contra el mismo colador para separar la pulpa de las pieles; desecha los restos sólidos.
Añade el azúcar al caldo colado con la pulpa, pon a fuego medio y lleva a ebullición removiendo hasta que el azúcar se disuelva por completo (3-4 min).
Disuelve la fécula de patata en los 150 ml de agua fría restantes hasta obtener un líquido homogéneo, sin grumos.
Baja el fuego al mínimo y vierte la fécula disuelta en el almíbar hirviendo en un chorro fino, removiendo sin parar para evitar que se formen grumos.
Cocina 1-2 min a partir del momento en que la mezcla vuelva a hervir y adquiera un aspecto transparente y espeso; retira del fuego de inmediato —no debe hervir más tiempo, o la fécula perderá su poder espesante.
Vierte la gelatina caliente en copas o moldes pequeños previamente humedecidos con agua fría, y deja enfriar a temperatura ambiente durante 15-20 min.
Cubre y refrigera al menos 2 horas (mejor 3-4 horas), hasta que la gelatina cuaje por completo y adquiera una textura firme y gelatinosa.
Antes de servir, desmolda con cuidado la gelatina en platos de postre o sírvela directamente en las copas, decorando a tu gusto con bayas frescas o una hojita de menta.
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