Pavlova de mango y nata montada
Crujiente por fuera y tierna y jaspeada por dentro, esta Pavlova se sirve con nata fresca y jugoso mango.
Ingredientes
- claras de huevo4 ud
- azúcar fino220 g
- sal1 pizca
- almidón de maíz2 cdta
- vinagre de vino blanco1 cdta
- extracto de vainilla0.5 cdta
- nata 30–35%300 ml
- mango2 ud
Instrucciones
Precalienta el horno a 110 °C, forra una bandeja con papel de hornear y dibuja un círculo de 18–20 cm de diámetro. El bol y las varillas deben estar totalmente limpios y secos, y en las claras no debe quedar ni una gota de yema.
Bate 4 claras de huevo con una pizca de sal hasta obtener una espuma suave. Añade poco a poco, cucharada a cucharada, 220 g de azúcar fino, batiendo bien cada vez, hasta que la mezcla quede densa y brillante y ya no se noten los granos de azúcar entre los dedos.
Incorpora 2 cucharaditas de maicena, 1 cucharadita de vinagre de vino blanco y 0,5 cucharadita de extracto de vainilla. Mézclalos con cuidado con una espátula, o bate a la velocidad más baja, solo hasta que quede homogéneo.
Extiende el merengue dentro del círculo dibujado, forma unos bordes bajos y ahueca ligeramente el centro para que pueda sostener el relleno.
Hornea 90 minutos a 110 °C sin abrir el horno. Después apágalo, deja la puerta entreabierta y deja la Pavlova dentro al menos 2 horas, hasta que se enfríe por completo.
Antes de servir, monta 300 ml de nata bien fría hasta que forme picos suaves pero firmes. Pela el mango, retira la pulpa del hueso y córtala en láminas.
Coloca la Pavlova fría en una fuente, rellena el centro con la nata montada, reparte por encima las láminas de mango y sirve enseguida para que el merengue no se humedezca.
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