
Buñuelos con mermelada
Bolitas tiernas de una ligera masa choux hecha con yemas y claras batidas, fritas en abundante aceite hasta lograr una costra dorada y crujiente, rebozadas en pan rallado con azúcar avainillado y servidas calientes con una espesa mermelada de cerezas para mojar.
Ingredientes
- harina de trigo220 g
- agua potable380 ml
- huevos de gallina6 ud
- azúcar50 g
- mantequilla20 g
- sal1 pizca
- aceite de girasol (para freír)500 ml
- pan rallado (para rebozar)30 g
- azúcar avainillado1 cda
- mermelada espesa de cereza200 g
Instrucciones
En una cacerola de fondo grueso, junte 380 ml de agua, 20 g de mantequilla, 50 g de azúcar y una pizca de sal. Lleve a ebullición a fuego medio, removiendo para que la mantequilla se derrita por completo.
Reduzca el fuego al mínimo y añada de inmediato los 220 g de harina, todos de una vez. Mezcle enérgicamente con una cuchara de madera durante 2-3 minutos, hasta que la masa forme una bola lisa y se desprenda por completo de las paredes de la cacerola; esta es la técnica clásica de la masa choux.
Pase la masa a un bol amplio y déjela enfriar de 10 a 15 minutos hasta que alcance los 60-70°C (debe quedar tibia, pero sin quemar la mano).
Separe 6 huevos en yemas y claras. Incorpore las yemas a la masa una por una, mezclando bien hasta que quede homogénea antes de añadir la siguiente.
Bata las claras con la batidora eléctrica hasta obtener picos firmes e incorpórelas suavemente a la masa con una espátula de silicona, con movimientos de abajo hacia arriba; son precisamente las claras batidas las que dan a los buñuelos su característica ligereza.
En una cacerola honda, caliente 500 ml de aceite de girasol a 175-180°C. Con dos cucharitas, forme bolitas de masa del tamaño de una nuez y déjelas caer con cuidado en el aceite caliente.
Fría los buñuelos en tandas durante 4-5 minutos, dándoles la vuelta con una espumadera, hasta que queden dorados de manera uniforme por todos los lados; por dentro quedan huecos y muy ligeros.
Retire los buñuelos listos con la espumadera y colóquelos sobre un plato forrado con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Mientras aún estén calientes, rebócelos en pan rallado mezclado con azúcar avainillado.
Sirva de inmediato, bien calientes, con la espesa mermelada de cerezas aparte en un cuenco pequeño; moje los buñuelos en la mermelada antes de cada bocado.
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