Scones británicos clásicos
Scones británicos tiernos, altos y dorados, perfectos para un auténtico cream tea, con mermelada de fresa y nata montada espesa.
Ingredientes
- harina de trigo350 g
- levadura química2 cdta
- azúcar extrafino40 g
- mantequilla80 g
- leche150 ml
- huevo1 ud
- sal1 al gusto
- mermelada de fresa150 g
- clotted cream150 g
Instrucciones
Precalienta el horno a 220 °C (200 °C con ventilador) y forra una bandeja con papel de horno. Reserva 1 cucharada de harina de los 350 g medidos para espolvorear.
Cierne la harina con el polvo de hornear en un bol, añade el azúcar y la sal. Corta la mantequilla fría en cubos e incorpórala rápidamente con las yemas de los dedos a la mezcla seca hasta obtener una textura de migas finas.
Bate el huevo, reserva aproximadamente 1 cucharada para pintar, y mezcla el resto con 150 ml de leche. Vierte el líquido sobre las migas y mezcla con un cuchillo o espátula solo hasta formar una masa blanda y algo pegajosa; no la trabajes demasiado.
Coloca la masa sobre una superficie ligeramente espolvoreada con la harina reservada y dóblala por la mitad 2–3 veces. Aplánala con cuidado hasta un grosor de 2,5 cm.
Corta círculos de unos 7,5 cm de diámetro presionando en línea recta, sin girar el molde. Coloca las piezas en la bandeja, junta los recortes solo una vez y corta el resto. Pinta la superficie con el huevo reservado, evitando que escurra por los lados.
Hornea durante 12–15 minutos, hasta que los scones suban bien y estén dorados. Pásalos a una rejilla y deja que se enfríen un poco.
Parte o corta los scones por la mitad y sírvelos con mermelada de fresa y clotted cream (nata espesa).
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